Las causas enmarcadas en violencia de género plantean un desafío técnico: compatibilizar la perspectiva de género que exige el ordenamiento con las garantías constitucionales del imputado, que no se suspenden.
El testimonio de la víctima
La jurisprudencia admite que el testimonio de la víctima pueda sostener una condena, incluso sin testigos directos, dada la característica intramuros de estos hechos. Pero ese testimonio debe superar un análisis riguroso: persistencia y coherencia del relato, ausencia de motivaciones espurias y corroboraciones periféricas objetivas.
Lo que la defensa controla
Que el análisis de credibilidad sea real y no declarativo: que la sentencia examine las contradicciones documentadas, la evolución del relato en el tiempo y la prueba de descargo. Un estándar enunciado pero no aplicado es un vicio de fundamentación que habilita la casación.
Perspectiva de género y presunción de inocencia
Juzgar con perspectiva de género significa remover estereotipos en la valoración, no invertir la carga de la prueba. El in dubio pro reo sigue vigente: la duda razonable, tras el análisis riguroso de toda la prueba, impone la absolución.
Los dos fueros
Estas causas suelen coexistir con procesos de familia (medidas de protección, régimen de comunicación). Lo que se declara y se resuelve en un fuero impacta en el otro: la estrategia debe ser coordinada desde el inicio.